jueves, 12 de agosto de 2010

Balada para un exilio de hadas

La reunión tardaría poco en empezar, eran ya pasadas la media noche, y todos los habitantes del bosque se encontrarían allí reunidos para comentar lo pronunciado una luna antes. Nadie se reía, ni preguntaba nada en voz alta, tenían ante todo disciplina y buen comportamiento, aunque también muchísimo miedo ante los acontecimientos que lunas antes se estaban sintiendo cada vez con más temor. Las luces que reinaban en el habiente eran pocas para iluminar a todos los residentes, pero tenían que pensar que aquella cosa podía despertarse como todas las mañanas y sorprenderles a todos en el pleno. Seguían sin decir nada, los elfos con su gran disciplina no se atrevieron a comentar nada sin que su rey se lo permitiera, al igual que los duendes, gnomos y hadas, aunque los que más sentían esas ganas de hablar y brincar, eran los elfin con su siempre buen tono de humor, nunca creían en el peligro, siempre comentaban que existía una solución para todos los problemas. El verdor del bosque se hizo mucho menos tenue y oscuro, una luz procedente de ningún sitio obsequiaba al circulo de miembros, de un verdor mágico que contrastaba perfectamente en una maravillosa gama de colores a juego con el bosque. Momentos después en el centro de la reunión apareció la reina de las hadas, Mamá, la llamaban.
Todos guardaron silencio hasta que Mamá apareció por completa, vestía un traje de oro, de las minas de los enanos y bordado en ellos la luz de la Luna conseguida a través de las ninfas del bosque, ella se inclinó y saludó a todos los presentes. En el pelo una orquídea mantenía su belleza sin par y sobre estas una corona de pequeñas X, traídas de algún cuento de leyendas. El crispar de las aguas en medio de todos ellos no hizo asomo, era curioso y extraño, el riachuelo nunca había dejado de traer agua al bosque incluso en las estaciones más calurosas. Con una sonrisa abrió paso a que comenzara la reunión, Mamá que era un ser con apariencia humana, no era más que la reina del Bosque, la misma que cogió su flauta y en su mano izquierda la afianzó.
- Mamá tiene hoy unos ojos verdes muy bonitos -. Halagó Guluminus.
- Gracias amigo gnomo, hoy me han pedido los arboles que vistiera su color.
- ¿Sabes algo más de esos temblores de tierra que tanto nos asustan?-. Preguntó una ninfa de cristal que no dejaba de dar vueltas iluminando con su cuerpo más aun la reunión.
Todos la miraron expectantes. La reina del bosque inclinó ligeramente la cabeza encajando una mueca de tristeza en tan hermoso rostro.
- Sí.
Todos vitorearon, los gnomos saltaban, los enanitos brincaban, las hadas junto con las ninfas volaban con más energía en el aire, revoloteando graciosamente con la brisa, y los demás animales encajaron risas de mejilla a mejilla. Cosa curiosa fue, que tan solo la reina del bosque no dijo palabra, ni liberó una agradable sonrisa, cosa que el jefe de los elfos menores observó.
- ¡Callaos!, la reina del Bosque está llorando.
Y la alegría murió de pena, todos callaron de súbito.
- Dinos mama, ¿ qué ocurre? ¿ por qué lloras ? ¿ te hemos hecho daño ?-. Pregunto el elfo abriendo sus manos para poder consolarla en la lejanía con las cejas enarcadas revelándole su preocupación.
Y mamá habló.
- Como ya sabéis, desde hace unas lunas, la tierra tiembla tan a menudo que a sido tema de comentario en todo nuestro inmenso bosque. Los cuatro ríos y demás riachuelos que bañaban nuestra morada han dejado de traernos agua, de traernos la vida. No le encuentro explicación - en este momento mamá levantó el rostro y les miró a todos con compasión - he viajado más allá de los límites de mi reino he cruzado el bosque, introduciéndome en un mundo extraño - ahora empezaba a llorar una lágrima de cada ojo -, un mundo gris, un mundo muerto.
Después de gemir, unas ramas de algún árbol que detrás de ella se encontraba, acercó una de estas y le secó con sus hojas esas pequeñas lágrimas.
- Gracias hermano árbol - seguidamente continuó -. No existía el color verde de la belleza, enormes casas de color gris rasgaban el cielo, columnas incesantes de humos pulverizando el aire, nuestros hermanos pájaros muertos irremediablemente por el aire contaminado de esencias malignas, incluso yo deje por un momento de respirar, no podía. Tenía tanto miedo que cerré los ojos para no morir en pena, y lo peor de todo es que se dirigen aquí.
Al escuchar esto, todos vociferaron un grito ahogado que culminó con casi un pánico repentino.
- ¿Quiénes vienen a nuestro bosque?-. Preguntaron inquietos.
La reina empezó a combinar su miedo, sus palabras y sus gestos por una diablada comedia bélica.
- Enormes monstruos de color amarillo y gris que cortan y derriban a nuestros más resistentes arboles en cuestión de segundos, hombres que rocían polvo de agua capaces de quitar la vida a centenares de hermanos nuestros, ríos de color tan verde como nuestros amigos arboles pero que en su caudal nada más que llevaban peces muertos de una manera tan despiadada que ni oportunidad tuvieron de salvarse, es todo una locura.
El rey de los elfos se acercó a mamá y la rodeó con sus brazos, esta acopio de él hizo lo mismo.
- ¿Qué haremos ahora que nos han encontrado Madre?-.
- Tendremos que huir -.
-¿ A dónde?, ¿ qué lugar existe en esta tierra capaz de cobijarnos del hombre ?-. Preguntó un gnomo.
Todos la miraron.
- He consultado al viento, al agua y a la tierra, y ninguno me ha prometido cobijarnos en sus territorios ya que también ellos sufren el peligro del hombre, así que pensé en una idea desesperada pero la única que tenemos.
- Dinos cual es.
- Solo existe un lugar en toda este hermoso mundo capaz de cobijarnos a todos.
- No lo comprendo, ¿ cual es ese lugar?
- Hijos míos, tan solo volaremos, viviremos y naceremos en el corazón e imaginación de los niños. Viajaremos a la Luna.






Y el canto de la tierra enmudeció
ni ríos, ni vientos, ni vida sobrevivió.

¿ A quién desvelaremos nuestro misterio?
¿ A quien sin Luna llena?
y quien guardara nuestra memoria en cartas de estrella,
en fantasma por la envidia se convirtiera.

Agonizamos en un mundo aun repleto de vida,
pero se escapa sin saberlo por poros de mentira
¡ Oh, reina de las Hadas busca flores de ventura!
¡ Dejadla correr, dejadla volar con la luz a buena altura!

No te sientas nunca morir,
que sin ti, ni elfos, gnomos, hadas y leyendas podrán vivir.
Que nunca caiga la noche con velo gris
porque si existe tierra más bella que esta, es allí donde deberemos ir.

Y todo por nada, y es por nada por lo que lo siento todo.
Que nunca le quiten las leyendas y fantasías a la inocencia.

Que nunca se os olvide la aventura,
nunca un vuelo en amargura.
Que no os sea imposible el sumergirse en aguas puras
que por siempre el viento os pueda transportar palabras de dulzura.

Y si algún día todo se desvelara, que fuera a su debido tiempo
sin prisas ni contratiempos,
que sea una espera grata, que tenga de pensamiento, una alegría,
y de sonrisa, ningún otro exilio de hadas.





A todos los niños, ellos son, como cuentos de hadas.